Cambios

Hoy tenía la séptima sesión y la necesitaba más que nunca. Me sentía confusa, sobre todo por toda la historia de Sergio, no sabía qué pensar y me sentía aún con el orgullo herido. Así que entré con ganas de desahogarme y contarle todos mis miedos a Inma. Para mi sorpresa al entrar vi que el sillón “envolvente” de Inma estaba vacío y que ella estaba en mi sitio. Me hizo pasar y me invitó a sentarme en su sitio. Llevaba una semana sin verla y parecía que hubiese pasado más tiempo. Estaba más morena y llevaba el pelo distinto. Además lucía una sonrisa más grande de lo habitual. Eso me dio una pista de que una vez más su terapia iba a salir de lo común.

– Cambios, muchos cambios. No tienen porqué ser malos. Ahora tu estás en mi lugar y yo en el tuyo. ¿Qué me querrías preguntar…? Sé mi coach durante un momento.-Dijo de forma enigmática.

Me quedé un poco perpleja, pero como Inma es muy excéntrica, entendí que quería hacer una especie de juego de roles. Le ofrecí té como solía hacer ella conmigo y luego le pregunté lo obvio.

– ¿Qué tal las vacaciones?

– Bien, en un destino exótico… Pero no quieres que te hable de dónde he ido ¿verdad?

– ¿Cómo te sentiste con tu familia?- dije imaginando que eso era más bien lo que ella quería que le preguntase.

– Pues una auténtica mierda. Íbamos a estar solos un par de días y luego vendrían mis suegros con los niños pero al final vinieron todos y ni un momento de intimidad. Y la habitación en el hotel muy distinta a la que habíamos contratado. A mi hijo pequeño le picó una araña y le dio una reacción horrenda… -hablaba muy rápido y eso es de lo poco que me llegué a enterar.

Me quedé sorprendida, de cómo pasó de estar aparentemente alegre a empezar a cagarse en todo.

-Vaaaya.

– No te preocupes, que al final lo pasamos bien y todo. No todo fueron penurias. Solo quería contarte esto para que te des cuenta de que muchas veces las personas contamos solo unas pocas cosas y no pedimos ayuda cuando la necesitamos. Que dejamos que lo negativo emborrone todo lo demás: la playa, la comida, el descanso…

– Entonces ¿Nos cambiamos ya de sitio?

– No, prefiero que hoy hagas desde ahí la terapia, a ver cómo te sienta el cambio. Dime, estas semanas han sido movidas, he apuntado una serie de cosas para que comentemos. Primero, para empezar con lo más light: tus padres.

– Me sorprendieron, aunque mi madre soltó algunas de sus perlas finalmente pudimos pasar un rato bastante entretenido. Espero que el día del padre sea igual de “inocuo”, aunque estarán mis hermanos y mi cuñada y cuantas más personas más posibilidades de que la chispa pueda prender.

– No tiene porqué arder nada, ya sabes que el fuego necesita varios elementos esenciales: combustible, oxígeno, calor… si alguno no se da no hay nada que prender. Como se suele decir: dos no discuten si uno no quiere.

– Es más fácil de decir que de hacer.

– Eso está claro. Tu no conoces a mi suegra. Pero difícil no es imposible: recuerda que nadie tiene una familia modélica, en ocasiones hay que aprender a disfrutar de nuestros seres queridos con esos pequeños defectos, aunque sean algo “picajosos”. Hay que saber quitarle hierro al asunto, no debemos molestarnos por tonterías y no saltar a la primera. Y si hay algo que nos molesta, decirlo con claridad y sinceridad, sin molestarnos, como personas adultas que somos. A veces hay gente que no sabe demostrar su amor de una forma: tu madre, por ejemplo, aunque te critique mucho te demuestra el amor… por ejemplo, con la comida. Es una pena que no pueda decir abiertamente “te quiero”, pero hay personas que son así. Intenta ver las reuniones familiares como algo preciado, porque al fin y al cabo son momentos que no se repetirán y cuando falte alguno será cuando te arrepentirás de no haber aprovechado más el tiempo con ellos.

Me quedé pensativa, recordando la triste historia de su padre. Tenía razón, intentaría tomármelo como un evento divertido, no como algo que hacer a la fuerza. Eso sí, aún tenía la duda de cómo evitar las confrontaciones.

– Entonces, si surge alguna disputa ¿qué hago?

– Sé avispada: normalmente se ve cuándo amenaza lluvia, no sé si me explico. Intentar cambiar de tema, sacar alguna historia divertida suele servir. Y procurar, cada vez que alguien suelte alguna puya contestar sin picarte, muy elegantemente, decir que ese comentario no tiene sentido. Si ven que no te molesta dejarán de usar ese sistema. No entrar al trapo es algo esencial, aunque también es cierto que en ocasiones sí que tenemos que defendernos, pero creo que tu reunión familiar irá muy bien.- dijo acercándose a mi y poniendo su mano en mi hombro de forma protectora.- ¿Quieres comentarme algo más?

Había algo que me ardía dentro y no era sobre la cuestión familiar, sino sobre Sergio, tema que me preocupaba y me tenía muy confundía.

– Quería hablar de lo de Sergio: no sé muy bien qué pensar. Por un lado me engañó de alguna forma, por otro lado parecía sincero el otro día.

-Lo de que nunca os preguntasteis si teníais pareja hace que no sea del todo un engaño.- Dijo ella seria.

– Sí, he pensado mucho en ello y en esa parte nunca le pregunté nada y es verdad que notaba algunas cosas raras que nunca me cuestioné. Probablemente porque parte de mi sabía que un chico así no podía estar soltero. Si hubiese preguntado si tenía alguna relación y me hubiese dicho que sí no hubiese hecho nada con él.

– Sí, aunque es posible que te sientas peor por haberle considerado un follamigo cuando él te consideraba algo más.

No le contesté. Me eché a llorar, así, sin más. Había dado de lleno en el blanco. Quería hacerme la dura, la digna, la que se ha ofendido porque la habían engañado. Pero yo era la que solo le tenía para lo que le tenía. Inma me pasó un paquete de pañuelos (esta vez no tenían ninguna imagen picantona) y mientras yo me calmaba ella me decía lo que yo me temía:

– Desahógate lo que necesitas. No es malo que llores, ni siquiera que tengas esa sensación. Si lo reconoces es el primer paso para mejorar. Tu misma dijiste que no teníais nada en común, pero también decías que no hablabais mucho, y siempre acabábais como acabábais y así no hay quien se conozca… eso de no hablar era tan solo un escudo para que no te pareciese apto para ti, que no fuese una opción real para convertirse en tu hombre con todas las connotaciones: amigo, amante, novio…

Escuchar sus palabras me dolía, porque aunque supongo que me había intentado hacer una coraza, finalmente le quería más de lo que pensaba. Eso explicaba porqué le había echado tanto de menos y porqué sufría por su “traición”. Yo lloraba más amargamente e intentaba pedir perdón, por tanta lágrima, Inma le quitaba importancia,

– No pidas perdón por llorar. Hazlo sin miedo. -Sacó más pañuelos que cogí rápidamente- No conozco a Sergio más que por tus escritos, y por lo que me cuentas, pero aunque fuese infiel en un pasado, no quiere decir que lo vaya a volver a hacer. Él es humano como tu y también se equivoca.

– ¡Usó paté para que Marx se acercase! Como un señuelo. Un truco que seguro que usaría para ligar con más chicas.- Dije medio llorando medio riéndome por el truco tan tonto, pero tan efectivo que usó Sergio para romper el hielo.

– Bueno, ¿puedes decirme si se considera más legal el truco del pintalabios que el del paté?

Nos quedamos un momento en silencio. La verdad es que los dos habíamos hecho alguna trampa que otra.

– Puede que tengas razón, pero también siento que no ha sido fiel a su amigo, puede parecer una tontería, pero me imagino que pasase algo parecido con Sandra y conmigo y se me parte el corazón. Yo no podría ¿Cómo pudo hacerlo él?

– Deja tanta empatía, su amigo sabe cuidarse él solito , y lo mismo no supo cuidar lo que tenía en casa. Lo que te tienes que preguntar es si quieres seguir la historia con él o no.

– Es que si hubiese sabido que tenía novia no hubiese hecho nada.

– ¡Pues eso que te has echado para el cuerpo! Pero no me estás contestando.

– Ya lo sé, pero es que no sé lo que quiero. Creo que por ahora necesito algo más de tiempo. Le he dicho que me dé una semana. Nada de buscarme al parque, ni mandarme chats, ni llamadas. Y lo está cumpliendo.

-Bueno, es posible que algo de distancia te haga ver si realmente te importa más de lo que crees. La semana que viene me cuentas si has hablado ya con él y has llegado a alguna conclusión.

– Claro.-Dije algo pensativa

– ¿Y el admirador secreto? ¿Álvaro?

– Alberto. Le he visto en la cafetería, sé que me ha evitado con la mirada y no he querido incomodarle, pero estoy pensando en acercarme a él y hablarle.

– Dicen que la mancha de mora con mora se quita… -dijo con un poco de sorna.

– Nada, solo charlar y ver cómo es no quiero meterme por ahora en más líos.

Y poco más pudimos hablar, porque se nos acababa ya el tiempo. Cuando le pregunté por los deberes que tenía que hacer esta semana simplemente me contestó: “ Vive, descansa, no le des muchas vueltas a la cabeza. Y no te agobies: muchas veces no es mirar cuánto nos falta para llegar a nuestra meta, sino ir mirando los pasos que hemos dado, esos avances también son grandes, no pienses que has desandado camino, todo es un aprendizaje y a veces hay que tropezar, caerse y volverse a levantar.”

Pero claro, es que yo no quería enamorarme del tropiezo.

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"Tienes que cambiar y una polla de goma no va a cambiar lo que tienes que cambiar."    
-Sandra       


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