El decálogo de 7 partes

Me da rabia cuando quieres tomar algo con fuerza, empezar un nuevo proyecto, pero entre temas de trabajo (tuve una acumulación de trabajo muy estresante), las labores de casa y sacar a Marx a la calle (Marx es mi perro), se te va el tiempo y no puedes continuar con lo que te hace ilusión. No sé si también tuve parte de bloqueo. Lo que escribí sobre la primera consulta me costó bastante, puede ser que como hacía siglos que no escribía nada para mi misma,-sin contar los emails de trabajo y los Whatsapps, claro está- pues dejé un poco el tema de lado. Pero esta mañana decidí no procrastinar más y leer el cuadernito que me dio Inma, mi nueva coach sexual, la idea era leerlo en el tren camino al trabajo. Recuerdo que lo primero que pensé al abrirlo es que se había dejado una pasta en la impresión. El cuadernito era estilo libreta Moleskine, la portada recordaba a la decoración de la consulta, tonos pasteles, bastantes neutrales y agradables. Lo ojeé y observé que tenía escritas unas 10 o 12 hojas. Intercaladas entre el texto había unas ilustraciones de unos carteles divertidos estilo años 50, con frases como “El sexo no es algo sucio” o “prohibido hablar de Sombras de Grey” -¡Una vez más la referencia al libro, qué misterio!- Las demás páginas estaban en blanco, entiendo que para coger notas y los apuntes de los avances de los pacientes.

Quiero escribir de forma resumida lo que ponía en el cuadernito porque me dio tal subidón que decidí que si tenía que cambiar y escribir mis experiencias y traumas lo haría a lo grande: no solo los vería mi coach, a través de un correo electrónico, sino que mis amigas y el mundo entero también se enterarían porque pensaba crear un blog. Eso sí, escribiría de forma anónima, y cambiando los nombres de los protagonistas, que loca tampoco estoy.

Así que, resumiendo un poco: leyendo el cuadernito me di cuenta de que Inma era una gran comunicadora, que explicaba las cosas de una forma muy cercana y espontánea, que conseguía dar ese empujón, que todos, en algún momento de nuestras vidas necesitamos. Os dejo un extracto del cuadernito-guía de las sesiones:

Decálogo de la Terapia Sexual

  • Las comedias románticas han hecho tanto daño a las relaciones como el porno.
    Nada es tan edulcorado y perfecto como en las comedias románticas, al igual que el sexo no es mete-saca durante horas, lubricado y perfectamente coordinado. En cualquier relación una expectativa falsa hace que distorsionemos la realidad.
  • Antes de amar a otros tenemos que saber amarnos
    Debes de quererte, conocerte y amarte. Y no solo físicamente, también de forma mental. Uno de los pilares de mi coaching es el reestablecer la confianza en uno mismo a distintos niveles. Si no nos respetamos nosotros mismos, otros tampoco lo harán. Los seres humanos somos pequeños milagros, fascinantes y complejos. Podemos usar la mente para querernos o para hundirnos en la miseria: Si somos unos cenizos las relaciones que creemos serán enfermizas y poco sanas, si somos personas optimistas y sanas crearemos relaciones sanas, realistas y emocionantes.
  •  El sexo no es malo
    El sexo consentido es algo maravilloso. Es sorprendente y con múltiples posibilidades. Es curiosidad, confianza en otra persona. No pensemos que es algo sucio. Trabajamos fuertemente este punto en concreto para la gente con traumas, para que se superen, por pequeños que sean, y dejen de influír negativamente en nuestra vida.
  • Relajación para aprender, relajación para amar.
    Relajación en el sentido “déjate llevar/déjate enseñar”: En esta terapia tenemos que estar abiertos a los distintos ejercicios. Lógicamente no vamos a pedir cosas sórdidas o que dependan de gustos (del tipo “prueba un trío”, un “anal” o conviértete en el rey o reina del sado). Pero sí requerirá un mínimo: cosas muy básicas y elementales que dependiendo de las personas requerirá un esfuerzo, porque somos animales de costumbres y cuesta cambiar, pero poco a poco conseguiremos ser más abiertos y quitarnos tabúes de encima. Repito que siempre dentro de un límite. No vamos a convertirnos en estrellas porno -a menos que este sea nuestro sueño, claro-.
    -Relajación en el sentido “sexual”: nada funciona con tensión ni estrés. El estrés no es un buen compañero y menos en el terreno sexual.
  • No estás obligado a hacer lo que no quieres hacer.
    El respetarse a uno mismo empieza por saber escucharnos, saber qué es lo que queremos, pero también saber diferenciar cuando nuestro cuerpo quiere evitar situaciones que no le interesa… Por otro lado también debemos trabajar la asertividad. Muchos de mis clientes tienen problemas para decir que no, lo cual llevan a situaciones muy molestas y embarazosas.
  • Valorar lo que tenemos y mejorar lo mejorable.
    Este es uno de los puntos más importantes de la terapia: aprender a usar nuestros sentidos de tal forma que cualquier estímulo, por pequeño que sea nos de placer (no solo sexual). Optimizando nuestra forma de percibir las sensaciones conseguiremos valorar las pequeñas cosas de la vida, los detalles, hacen que apreciemos más lo que tenemos y pueden ayudar a construir relaciones mucho más sólidas y que seamos más felices con menos.
  •  No pretendamos ser perfectos.
    La sobreprotección de la famili, la presión de la sociedad… en ocasiones no permiten que seamos nosotros mismos. No tenemos que agradar a nadie, más que a nosotros mismos. Nunca gustaremos a todo el mundo por mucho que nos esforcemos. Y recuerda que lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Así que, de forma resumida esos eran sus 7 pilares de la terapia sexual. Tenía muy buena pinta. Me gustó especialmemte que mucho de lo que íbamos a tratar no solo fuese del ámbito sexual. Es curioso, porque pienso que justo ha llegado esta terapia en el momento indicado, en el que me siento estancada, y quiero cambiar, evolucionar, no por otros, ni por conseguir pareja, quiero cambiar para ser simplemente feliz.

Y es en este punto, como dije antes, que me volví un poco loca, pedí ayuda a una amiga diseñadora para que me montase el blog y empecé a escribir. “Hay que hacerlo a lo grande, quiero ponerle un nombre potente” Así que se me ocurrió llamarle “Pasiones de Grey” ¿el porqué? Pues aunque no he leído ningún libro me muero de curiosidad de porqué mi terapeuta siente tanta animadversión hacia la saga. Tal vez me lo cuente en la próxima visita.

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"Tienes que cambiar y una polla de goma no va a cambiar lo que tienes que cambiar."    
-Sandra       


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