La traición del subconsciente

Nunca pensé que una visita familiar me ayudaría a despejarme la mente. Normalmente me pone la cabeza como un bombo y parece un campo de batalla verbal, en el que normalmente mi madre ataca y yo recibo. Pero esta vez se les veía a todos bastante relajados. Quedamos a comer en casa de mis padres, hicieron un montón de aperitivos variados (mi cuñada se empeñó en hacerlos) y una paella tamaño XXL, que después sobró y todos nos tuvimos que llevar tuppers rebosantes.

Poniendo en práctica lo que me contó Inma, intenté ver la reunión como algo bello, irrepetible. Y no sé si fue esa visión mía la que hizo que fuera tan bien.

Era un primor ver la mesa con el mantel de los eventos importantes, la cubertería “lujosa”, no la del día a día, y la cristalería cara. Mi hermano Juan y su mujer María de punta en blanco (ella es de ir siempre muy elegante, hasta para comprar el pan). Marcos también se había arreglado más de lo normal y yo tampoco desentonaba: llevaba puesto un vestido precioso, con estampado de flores muy primaveral. La charla en la comida fue bastante distendida y alguna pulla que pudo soltar mi madre la pude esquivar sin demasiados problemas.

Tras el postre le dimos a mi padre sus regalos: un libro, unas pinturas para sus miniaturas y unas entradas para el teatro. Acto y seguido Marcos se levantó de la mesa para darnos una buena noticia: le habían ascendido en el bufete. Todos aplaudimos, entonces Juan se levantó y dijo: nosotros también tenemos que daros otra noticia: vamos a ser papás. Eso explicaba que mi cuñada hubiese comido poco y no hubiese probado el vino. Todos empezamos a darles la enhorabuena e hicimos un brindis por los futuros papás, los futuros abuelos y tíos y sobre todo por el protobebé. – Pensé que era un poco contradictorio: todos tomando una copa de cava para brindar por la noticia, mientras la madre, gran protagonista en esta historia tiene que brindar con zumo. Cosas de la maternidad. Hacía tiempo que no veía a todos tan felices: todos riendo, haciendo suposiciones si sería niño o niña, si tendría los ojos verdes de su madre y cosas del estilo. Pero claro, en un momento dado, siempre suelen sacar el tema de “¿y aún no tienes pareja?” pero la pregunta solo iba dirigida a mi, que mi hermano Marcos, bien soltero que está, nadie le pregunta. No fue ya tanto la pregunta, sino el tono hizo que un resorte en mi se activara e hizo que se me fuera ligeramente la pinza y dijese una mentira a medias.

– Yo también tengo una noticia: tengo pareja.

No sé que recordaré más si la cara de ilusión de todos por saber que íbamos a ser más en la familia o la cara de mi madre cuando le dije que tenía pareja. Por un lado yo sentía que no mentía, algo tenía y lo mismo de esa forma mi subconsciente me estaba diciendo que Sergio era algo más y que no le podía perder. Me intentaron sonsacar pero les di poca información, solo su nombre y que le había conocido paseando a Marx. Me dijeron que estaba invitado cuando quisiese, que podían hacer una comida o cena para conocerles, pero les dije que quería ir despacio. Cambié de tema, cuando se tiene una embarazada cerca es fácil, pregunté a María sobre los cambios sobre qué tal lo estaba pasando, casi cumplían los tres meses de embarazo pero no se le notaba casi nada. Gracias a eso pude evitar el resto del tiempo preguntas sobre mi relación. Aunque mi hermano pequeño con su gracejo natural empezó a preguntar si lo preguntaba porque sería la siguiente. Pero era muy fácil redirigir al tema del embarazo y del futuro sobrino o sobrina.

Así que cuando terminamos la reunión familiar mi hermano y cuñada me llevaron a casa. Solo me molestó una cosa que me dijeron en el coche, justo al parar el coche en mi portal: “¿Te has inventado el novio para que no te den el coñazo?”. Les contesté con otra pregunta: “¿es tan raro que yo pueda tener pareja?”. Se quedaron callados. Como la forma en la que lo dije fue un poco brusca suavicé un poco mis palabras y les dije que al igual que María tardó en ser presentada a la familia, o que un bebé necesita tiempo para formarse, una relación necesita consolidarse para dar el primer paso. Claro, que no sabía muy bien en qué fase estaba yo. Al salir del coche me dio un vuelco al corazón, me pareció ver a Sergio. Fue coger mis cosas del maletero y volver a mirar y ya no había nadie. Pensé que sería una vez más mi subconsciente, así que respiré tranquila, pero de repente Sergio apareció. Se ve que había dado toda una vuelta para saludarme sin que le viera. Lo cual no solo me irritaba porque le dije que me diera una semana sin contactar conmigo, sino porque había aparecido en el peor momento. Juan no arrancaba el coche, esperando ver si ese era solo un amigo o era mi novio. Yo estaba paralizada y como Juan es muy abierto, no se le ocurrió otra cosa que preguntarle si era Sergio. Y claro, Sergio sorprendido porque alguien le conociese. Mi hermano dejó el coche con los warnings puestos y salió a presentarse y yo simplemente quería desaparecer. Primero porque no me apetecía lo más mínimo que nadie de mi familia le conociese, segundo, porque en ese momento estábamos en una especie de stand by hasta que hablásemos y definiésemos si nuestra relación seguía o no. María también salió y empezaron a contarle que yo no quería soltar prenda de él, que cuánto llevábamos juntos y que otro día quedaba invitado para comer con la familia. Todo pasaba muy deprisa y yo no podía moverme. Miré a Sergio que hablaba muy tranquilo y natural, aceptando la invitación mientras me dedicaba una mirada-reto. Volvía a tener esa sonrisa de seguridad en su cara, seguramente porque ahora jugaba con ventaja: a ojos de mi familia era mi novio, así que si había dicho eso es que le iba a perdonar casi seguro. Y no quería que le fuese tan fácil. Se cayeron todos fenomenal, mientras yo seguía con la cara desencajada. Lo bueno es que empezaron a pitarles, porque no se puede parar donde estaban, así que nos despedimos y ahí nos quedamos Sergio y yo un momento mirándonos sin decir nada. Hasta que él soltó una carcajada y dijo una frase lapidaria:

– Veo que no soy el único que ha mentido.

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