Valentía de unas horas

Cuando llegué a casa, además de felicitar a Marx por su ligue -al fin y al cabo él también había triunfado- llamé por Skype a Sandra, que estaba en Londres por un viaje de negocios, para ponerle al día de todo el tema de la terapia, de los cambios propuestos, del blog y del chico del parque.

-Hay que joderse, que te pase más en una semana que en un año y no esté yo ahí para verlo. Y lo del pintalabios mira que yo te lo aconsejaba… pero claro yo no soy tu terapeuta sexual… -dijo un poco picada- Bueno, leeré ese blog. Espero que me hayas dejado en buen lugar… anda, mándame el enlace, que le vaya echando un ojo.

Sandra entró en modo multitasking: comiendo una barrita energénica de avellanas, echando un ojo a mi blog y hablando conmigo. Cuando se pone en ese plan me da mucha rabia porque parece que no te hace caso pero luego te das cuenta de que no, que no ha perdido ni un maldito detalle.

-Claudia… lo tuyo no es la síntesis. ¿Llevas 2 visitas y cuántas entradas llevas? ¿4…?

– 7- La contesté. Su cara fue un poema, no sabía si se había quedado colgada su pantalla por la conexión o lo estaba flipando. Más bien lo segundo.- Pero Inma me ha dicho que tengo que contar todo y cuantos más detalles mejor.

-Ok, no te echo la bronca entonces, por lo menos hasta que no haya leído todo. Habrás hablado de tu primer ligue… y de todo el rollo de Diego y la casi boda… -paró al ver mi cara- ¿no has hablado de Diego? What the fuck?- Sandra solía decir expresiones inglesas a menudo, no tanto por esnobismo, más bien porque se rodeaba muchas veces de angloparlantes y se le pegaba – ¿7 entradas, nada breves por lo que veo y no has hablado de Diego…? ¡Madre mía!

-Tienes razón, si es que soy gilip..- Antes de seguir recordé que no debía usar lenguaje negativo hacia mi, así que reculé- Soy humana y con todo lo que tenía que contar se me pasó… bueno, solo lo he mencionado por encima, es que en ese momento no me apetecía hablar de él.- Ni tampoco de Álex, mi último novio, que coincidió con el primero en el detalle de ser un vampiro psicológico.

-Tu sabrás, si quieres aprovechar ese regalazo que te hice, tendrás que contarle tarde o temprano a la coach todo eso.

-Ya, pero me parecía mucha información, para una sesión.

-Claro, claro- Me dijo dándome la razón como a los tontos. Odiaba que hiciese eso, pero al fin y al cabo no le faltaba razón. Quise cambiar el tema de conversación, qué mejor forma que hablar de hombres.

-Tenías que haber visto al chico del parque. No estaba nada mal, un poco sobradete, pero parecía muy majo. Además trató a Marx de una forma muy dulce.

-Blablablabla. A lo importante Claudia: ¿era empotrador?

-Sí.

– ¿Y cómo de empotrador era? – se levantó de la silla y empezó a hacer movimientos pélvicos-obscenos.

-Pues no lo sé, ya sabes lo que dicen: pueden tener pintas de empotrador pero luego fallar como una escopetilla de feria.

Nos pusimos a reír, hablando de supuestos. Aproveché para preguntarle sobre su último ligue, un nórdico muy guapetón y grandote pero también frío como un témpano. (Según Sandra entraría dentro del tipo empotrador-vikingazo) -“C’est fini”- dijo ella -Todos sabíamos que no iba a durar. Él quería una familia repleta de niños rubitos, y a mi me quedan aún unos años para plantearme eso. Unido a mis constantes viajes, hemos decidido que esto era lo mejor para los dos-.

Seguimos hablando del cumpleaños de Carmen (su prima y también amiga mía) de las sorpresas que le íbamos a preparar. Nos despedimos hasta la semana siguiente.

He de decir que todo ese subidón de cambio de actitud, cambio de labios, cambio de ropa interior se frenó de golpe. Al día siguiente no seguí con los “buenos propósitos” ni me puse ropa sexy, ni pintalabios y tampoco paseé a Marx por el parque del chico guapo. Para más inri pillé un resfriado que me tuvo todo el fin de semana en la cama. Según me decía Sandra por whatsapp, que era mi Pepito Grillo porculero, eso había sido el karma. Si no me tomaba en serio los consejos de la terapeuta y no era constante sería duramente castigada por el sexy-karma.

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"Tienes que cambiar y una polla de goma no va a cambiar lo que tienes que cambiar."    
-Sandra       


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